Archivo de noviembre 2012

Cataluña es mi país. Está situado al sur de Europa, al Noreste de la Península Ibérica, tiene una superficie de 32.000 Km2  y una población igual a la de Suiza; 7,5 millones de habitantes, y más que otros países europeos miembros de la U.E (Dinamarca 5,5, Finlandia 5,37,  Noruega 4,9, Irlanda 4,5).

A finales del primer milenio, tras el apoyo de Carlomagno en la expulsión de los invasores musulmanes, los francos convirtieron los condados catalanes, la pre-Cataluña, en un territorio independiente. En el siglo XIII se constituyó en Cataluña el primer parlamento europeo, les Corts Catalanes.

Confederado con la Corona de Aragón, que posteriormente se unió a Castilla, Cataluña conservó sus instituciones hasta el 1714, año en que se perdieron con la capitulación consecuencia de la Guerra de Sucesión española.  Unos años antes de esta fecha Cataluña se había visto desmembrada por la cesión al Reino de Francia del Condado de Rosellón y parte de la Cerdaña.

Desde el 1714 Cataluña ha estado sometida a la voluntad neutralizadora del Estado español con reiterados  intentos de eliminar su lengua y anular su historia y tradiciones. En determinados momentos ha suprimido durante largos períodos sus instituciones.  También desde 1714 Cataluña se ha visto espoliada en términos económicos y culturales: ha sufrido un continuado tratamiento fiscal vejatorio y muchos de sus documentos históricos continúan cautivos en Salamanca o en otros archivos españoles.

Durante la última campaña para la votación de un nuevo Estatuto de Autonomía, aprobado por el pueblo de Cataluña así como por los Parlamentos catalán y español, se llevaron a cabo, en diferentes regiones españolas, campañas activas contra los productos catalanes, llegándose a insultar públicamente a ciudadanos e Instituciones del país.  Una vez aprobado por el Parlamente español, el Estatuto catalán fue recurrido por el Partido Popular, donde militan muchos descendientes de la época franquista, viéndose finalmente recortado por la mayoría conservadora del Tribunal Constitucional y dejando así a Cataluña arruinada con nuevos y más  abusos de espolio fiscal.

Cataluña ha intentado evidenciar al estado español, sin éxito alguno, todas estas discriminaciones. El último esfuerzo ha sido la propuesta de un pacto fiscal más equilibrado pero el jefe del gobierno español se negó a escuchar la propuesta.  El último 11 de Septiembre de 2012 el pueblo catalán salió a la calle reclamando la Independencia al grito de: “Catalunya, un nou Estat d’Europa” (Cataluña, un nuevo Estado de Europa).

El Presidente de Cataluña, político inteligente, formado en diferentes universidades, buen comunicador y poliglota, ha escuchado la voz del pueblo y ha liderado el proyecto por ellos reclamado,  a pesar de los inconvenientes que, a título personal,  le pueda acarrear tan ardua tarea.

Artur Mas tiene una de aquellas características que forzosamente tiene que poseer un líder;  una identidad basada en valores y conceptos bien fundamentados. Es un líder claro que puede  conducir a Cataluña hacia su objetivo; aquél que reclama el pueblo.

No obstante los destructores del liderazgo han surgido de forma inmediata, por parte de aquellos que quisieran ser líderes pero no lo son. Aquellos que sirven a causas interesadas, aquellos que desde dentro, y desde fuera, al servicio del Estado español y del suyo propio, quieren destruir un liderazgo que no les interesa en absoluto.  España quiere que Cataluña tenga líderes que estén a su servicio, hombres y mujeres de voluntad turbia circunscritos a la estructura del Estado y que ejecuten su exclusiva voluntad posesiva y centralizadora. Todo ella para continuar exprimiendo al pueblo catalán hasta la extenuación.

Con esta finalidad se ha empezado a insultar y desacreditar al líder, tachándolo de mesiánico, visionario y muchas otras barbaridades, cuando en realidad sólo se ofrece , de forma serena,  al servicio del pueblo y de sus justas reivindicaciones.

Los catalanes debemos proteger al líder defensor de una causa justa como la que reclama el pueblo de Cataluña y desenmascarar las oscuras intenciones de los que desde dentro pretenden que perdure el abuso y dominio sobre todo un pueblo. Un pueblo que cuenta con una cultura, una lengua y una historia y que ha trabajado durante centenares de años para ganarse  lo que se merece y que ve como, día tras día, se lo menosprecia, engaña y humilla.

Cataluña se merece un reconocimiento a tantas vejaciones. Cataluña merece, no sólo ser un Estado de Europa, sino también, y de forma definitiva, ser un país en el  mundo.

JT. 05-11-2012.


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